CONCEPCION.- Las pocas esperanzas que quedaban de encontrar con vida al montañista Alejandro Sorondo se esfumaron. A las 14.25, el operador de radio Pablo Herrera, del centro operativo instalado en Alpachiri, escuchó la confirmación de que el cuerpo sin vida del hombre había sido visualizado minutos antes en los cerros, desde un helicóptero de Gendarmería Nacional. La noticia corrió enseguida como un reguero de pólvora. Fue Cristian Mur, del Club Andino de Tucumán, el primero en llegar hasta la profundidad de una ladera del "Nevado de Las Dos Lagunas", y proceder a reconocer a Alejandro.

Estaba 300 metros abajo del lugar donde el sábado 2 de julio se produjo el accidente que puso fin a la travesía. Sorondo había emprendido la aventura con su compañero, Pablo Zelaya, el 29 de junio pasado, en Santa María (Catamarca). "Está boca arriba y con los brazos abiertos", relató Mur desde el terreno en donde yacía el infortunado deportista.

No se sabía nada de Sorondo desde hace 21 días, cuando en las cumbres del "Nevado de Las Dos Lagunas", y junto a Pablo, fue lanzado al aire por una violenta ráfaga que lo sorprendió mientras marchaban por un filo en los 5.200 metros. Zelaya salvó de milagro su vida y regresó a la llanura cuatro días después. "Con el helicóptero realizábamos un reconocimiento en el sector al que los rescatistas pensaban llegar mañana, y que Pablo ubicó como el del accidente. Intentábamos dar con Mur cuando el copiloto nos avisó sobre un punto naranja que se veía en el fondo de una especie de cañón", contó Carlos Parajón, del Club Andino de Tucumán. "En principio, pensábamos que se trataba de nuestro compañero, Cristian; pero después nos comunicamos con él y nos informó que estaba a unos 100 metros del punto que habíamos visto. Él llegó hasta allí y nos avisó que se trataba del cuerpo de Alejandro", agregó el andinista, que también participó en la búsqueda desde un principio.

Carmen de Sorondo, la mamá de Alejandro, rezaba en la iglesia local cuando llegó la noticia; Carlos, el padre del joven cordobés, estaba pensativo en la plaza. Ambos estaban juntos cuando le avisaron de la novedad. Sin cruzar palabras, ambos se estrecharon en un abrazo cargado de angustia y resignación. María Noel, la novia del montañista, estalló en un llanto incontenible. "Después de tantos días, sólo esperábamos un milagro", alcanzó a decirle Carlos a un amigo que lo acompañaba.

Competencia
El fiscal de feria del Centro Judicial local, Edgardo Sánchez, se encargó de confirmar el hallazgo. "Estaba en el área donde Pablo Zelaya estimó que podría estar su compañero. Si antes no se llegó hasta allí fue porque los datos en principio eran confusos. Con las fotos y otros elementos fuimos definiendo con más exactitud el sector del percance", dijo. Aunque las coordenadas estarían indicando que el cuerpo se encuentra en territorio de Catamarca, Sánchez ya habría conversado con su par de la provincia vecina para poder hacerse cargo de supervisar el rescate, por cuestiones operativas y de cercanía.

Alejandro Sorondo, de 32 años, ocupaba un cargo jerárquico en la filial local de la firma Bunge, comercializadora de granos. Nacido en Río Cuarto, desde hace dos años estaba radicado en nuestra provincia. (C)